Reseñas

Este apartado lo reservo para reseñas de libros que he leído y me han gustado especialmente, tanto pasados como presentes, y también habrá un hueco para aquellas reseñas que personas hayan dedicado a alguno de mis libros, así como para películas...

                                                Mirall trencat, Merçe Rodoreda

 Aquest llibre és una novel·la total. La narració ens compta la vida de tres generacions d´una familia que comença amb el matrimoni de Teresa Godoy i Salvador Valldaura. Es divideix en tres parts. En la primera el narrador ens presenta a poc a poc als personatges i ens introduïx en una familia composta per gent rica, els Valldaura. El ambient està establit a Barcelona i el recorregut  historiogràfic comença a principis del segle XX fins després de la Guerra Civil.

                                                                           Salvador Valldaura es casa amb la jove, Teresa Godoy. Comença una vida de somni per a ella envoltada de riquesa. Té una filla, Sofia, qui té una criança allunyada de  la seua mare. Es fa una xiqueta repel·lent qui anys després es casarà amb l´Eladi qui té una filla ilegitima, Maria, i la qual serà estimada per Sofia com si fora la seua filla. Ella i l´Eladi  tindràn dos xiquets: Ramon i Jaume, aquest últim morirà a causa de la gelosia dels germans. En la famila les minyones que treballen a la casa tenen un paper esencial en aquesta història, així com el luxe d´aquelles families amb diners de la primera part del segle XX a Catalunya. Junt al diners apareixen els fills ilegítims i els embolics de faldes. Ens conecta amb la tradició del segle XIX ple d´amor prohibits i secrets de familia. També podem trobar punts de relació amb l´estructura de la novel·la del autor comlombià García Márquez, Cien años de soledad, per el recorregut de les generacions d´una mateixa familia.

                                            


                        És una novel·la total perquè en ella trobem molts factors que ha aportat la literatura de sempre com l´amor ilegítim, la mort, l´incest, relacions del senyoret amb les minyones i al capdavall tota una vida de moltes persontages els quals ens donan una visió diferent de la seua realitat, que a la fi és la mateixa, i ahí trobem el significat del títol perquè les diferents punts de vista som com un mirall trencat de una mateixa realitat. En la tercera part veiem el final i desenllaç de la familia on cadascú mor o desapareix.

M´ha semblat una novel·la completa, plena de informació de l´època, així com de personatges diferents que enriqueixen la lectura. La recomane.

                    La última palabra de Albert Camus, Miguel Ángel Blázquez

                     Este novela tan breve como intenso me ha gustado especialmente por la forma en que embauca al lector en el ambiente parisino y selecto en el que se movía el escritor francés. Está dividido en cuatro capítulos centrados en los últimos días del autor, en momentos tales como la llegada al hotel, una cena en un restaurante, un coñac en la sala de lectura y el último día del autor, muerto en un trágico accidente de coche. El autor consigue adentrarnos en la menta atormentada del escritor y su falta de adaptación a la gente que le rodea. En la lectura se percibe y se siente la amargura a la que le llevo la depresión de la que ni el Premio Nobel de Literatura concedido por su gran prestigio y reconocimiento en el mundo de las letras consiguió sacar al escritor francés: “Si no hubiera aceptado el Nobel no sentiría este peso que me causa más dolor que la alegría.” Hay mucha psicología en el libro gracias a la que es fácil percibir que la felicidad se halla lejos de los lujos como de los que gozaba el ganador del Nobel.
                                            

        Está escrito con una prosa fácil y envolvente que te hace sentir en los ambientes parisinos elegantes y sofisticados contrastados con un dolor inacabable y que se traduce en el final que tuvo el escritor francés.

                                                      

        Me ha parecido un libro de los que representan como en una historia breve y un libro corto se puede condensar mucho y un pensamiento profundo.

 

                          Breve elogio de la brevedad, Antoni Guitiérrez-Rubí

                Este libro, en el que he reconocido un ensayo sobre un tema tan efímero como la brevedad, me ha parecido sugestivo en lo que respecta a lo mínimo. El autor se refiere y elogia los textos breves aforismos, citas, lema y otros muchos ejemplos en los encontramos una profundidad digna no solo de recordar sino de ir más allá. Lo condensado en un aforismo, por ejemplo, es posible que permanezca en nuestra mente o florezca en el momento más oportuno. Lo que expresan los refranes se alarga en el tiempo por justamente la brevedad de la que están formados. ¿Cuáles son si no las sentencias favoritas de nuestro personaje insigne Sancho Panza? Estas páginas logran realzar y destacar el refrán “lo bueno si breve dos veces bueno”, y gracias a la lectura se llega a interiorizar que siempre es preferible la síntesis, lo concreto. Es, sin duda, el modo más apropiado para abordar temas universales que conectan con la sabiduría popular lo que siempre se agradece por llegar a un amplio de receptores mediante lo reducido a unas palabras entendidas por todos y en donde lo mejor es que permanecen.

                                

        Leer este libro me ha supuesto un recordatorio de que a la hora de escribir no hay que huir de lo efímero sino mejor acudir con frecuencia a la simplicidad de unas pocas palabras o frases en las que se condensen un gran significado. 
                                           

El autor convence de la claridad que puede condensar un mensaje corto y en el que es posible que se encuentren multitud de respuestas claras, sucintas y trata desde las citas de Cervantes: “Sé breve en tus razonamientos, que ninguno es gustoso si es largo” hasta la brevedad que exigen hoy las redes sociales. Lo conciso merecía un libro como el reseñado y más cuando conecta plenamente con el lector a la hora de explicar el poder de la brevedad...

                                 El taller de escritura Max Aub, Vicente Marco

                Este libro se anuncia en la portada como algo más que una novela y en verdad lo es porque no hay un narrador como tal y una exposición de hechos sino que son más bien diferentes personajes, incluido el narrador, los que cuentan al lector lo que ven y viven. Todo parte de un taller de escritura que se va a realizar en un pueblo valenciano tal como Segorbe y al que acude en un principio sólo una alumna, una señora mayor, Agata, con su hijo. De ella habla el Narrador y su hijo Anónimo quien sin formar parte del taller sí pasa a hacerlo de la novela. A partir de ese hecho cada personaje tiene su apartado en el que cuenta al lector como ve el panorama que gira a partir de un taller de escritura. En la primera persona de cada personaje cuando expone su punto de vista distinguimos, como en la vida misma, diferentes psicologías y modos de ver el mundo empezando por el profesor, el Espanta, Anónimo, Nouster, la Charlas y todos los personajes que se van incluyendo a medida que transcurre la lectura.
                                       

Ha llamado mi atención esta forma en que está escrita porque me ha dado la impresión que los personajes saltan del libro para contar al lector su historia. Hay múltiples personajes y por esa razón demasiadas historias que no siguen un hilo conductor más que todos se conocen en un taller de lectura. El lector llega a saber de la vida en el pueblo, de los personajes lo que ellos deciden y parcelan en su relato. Es por eso que a lo largo de la lectura el lector empatizará con unos más que con otros, o quizá no lo haga con ninguno, porque a fin de cuentas se presentan como personas como tantas que aparecen en su debido momento en ese pueblo para inscribirse en el taller literario o tienen una relación con él dicho taller, el profesor o alguna figura del lugar...

                                        


                       Pedro Páramo de Juan Rulfo

 Adentrarme en la literatura escrita allende los mares y en concreto de este escritor mexicano me gusta especialmente. La razón no es más que la diferencia que guarda con la narrativa que más suelo leer. Rulfo sigue la tradición narrativa hispanoamericana aunando la de los principales renovadores de la literatura occidental: Joyce, Faulkner, Woolf.


                                          

A pesar de ser una novela corta es densa y requiere la atención expresa del lector. Los tiempos narrativos se superponen ya que, si bien el comienzo es la búsqueda del padre Pedro Páramo por su hijo, Juan, empieza a partir de ahí un laberinto de tiempo, de vida y muerte instalada en Comala, un pueblo solitario que será el símbolo de la ciudad de México.

La estructura narrativa si bien es extraña termina apasionando al lector porque contribuye a eliminar las diferencias que presenta nuestra mente entre realidad e irrealidad. Si bien se ocultan problemas esenciales en el ser humano te conecta mediante el vocabulario directamente con México a partir de un pueblo solitario donde incluso mientras lees es fácil distinguir el acento mexicano y te acerca a la historia propia de allí. La novela está dividida en fragmentos que, dentro de la dificultad que entraña la lectura, la facilita. 

                                      

Pedro Páramo, enamorado de Susana San Juan, quien será su esposa, es el eje de la acción. La muerte está presente desde el mismo momento en que anuncian a su hijo, Juan, que su padre ha muerto, pero no obstante aparece en muchas ocasiones en las que el tiempo retrocede. Él fue un cacique violento, codicioso con afán de poseerlo todo, pero que como contrapartida es un ser enamorado sin límites de Susana San Juan. Incluso personas ya fallecidas interactúan con los personajes de forma natural, detalle literario propio de la literatura hispanoamericana, base de la creación posterior del realismo mágico o lo real maravilloso:

 “...la madre de usted no me avisó sino hasta ahora.

-Mi madre -dije-, mi madre ya murió.

-Entonces esa fue la cuasa de que su voz se oyera tab débil, como si hubiera tenido que atravesar una distancia muy larga para llegar hasta aquí.”

Por esa razón el tiempo es un punto a tener en cuenta durante la lectura porque no es una narración lineal y, si bien hay hechos lineales, están intercalados por otros fragmentos en los que está dividida la novela. La revolución mexicana también forma parte de la historia que se ha de agrupar como piezas de un puzzle. La vida, la muerte, el mal, el bien, el amor y el sexo están presentes en la historia y desde diferentes puntos narrativos nos refleja un mundo mítico propiamente mexicano. Ha sido a partir de ahí como he entrado y disfrutado de la novela sin dejar de apreciar las diferencias palpables del modo de narrar y exponer unos hechos, una historia de la literatura hispanoamericana.

 

 


 

 

                        Un curso de estoicismo, Miguel Ángel Padilla

En ocasiones compro libros en una presentación que dejan un gran sabor de boca y ganas de hincarle el diente lector. A pesar de eso el tiempo se impone en tus deseos y lo aplazas dando preferencia a otros libros que piden paso. No obstante, nunca es tarde para volver  a ese libro que tienes en la lista de espera y cuando lo haces, como me ha ocurrido con este, cercioramos que tus presentimientos eran los correctos y agradeces adentrarte en la filosofía con un libro de este tipo.

Considero la filosofía como el eje vertebrador de la vida aunque, lamentablemente, salvo quienes dedican la vida a ella, poco nos acercamos a esta disciplina que me parece fundamental. Literalmente filosofía significa ‘amor a la sabiduría, al conocimiento’ y qué mejor que dirigirnos hacia el saber en el camino de la vida.


 De entre todas las ramas filosóficas el estoicismo llama poderosamente mi atención y tras leer este libro, que es verdaderamente un curso, he confirmado mi preferencia. La filosofía nos lleva a mirarnos hacia adentro y el estoicismo plantearnos el sentido de la vida despertando un estado de conciencia que nos lleve a entender el mundo, algo que no es tan sencillo, y por eso requiere constancia.

Los tres aspectos clásicos de los filósofos antiguos son la lógica estoica, es decir, la capacidad de investigar en el camino hacia la verdad, la física que intenta describir el universo como elemento englobador de las leyes básicas y la ética como la ciencia regida por la razón. Hemos de ser conscientes de todo lo que nos sucede alrededor así como de nuestros pensamientos y reaccionar ante todo.

Una mirada a los clásicos nos acerca al saber al ser una fuente de inspiración; y lo vemos en filósofos tales como Cicerón, Séneca, Marco Aurelio, Epicteto, entre otros estoicos que nos mostraron valores y conocimientos presentes en la vida del ser humano. Entre ellos se nos encomia a dominar las pasiones y a dar importancia a la vida espiritual y la dignidad. Asimismo, el orden que rige nuestra vida debe correr paralelo al del universo. Por dicha razón la aspiración del ser humano debe de ser hacia las cosas bellas y tras esa armonía debe de haber una inteligencia que, mediante palabras, nos haga reconocer que somos un todo en evolución. El reconocimiento de las leyes del universo nos permite vivir en sintonía con ellas o dejarnos arrastrar por nuestra naturaleza superior. Nuestro potencial será desarrollado mediante el logos, que es un alma con inteligencia, bondad y voluntad hacia la verdad, así como hacia la belleza y el bien a partir de una acción que impulsa el universo y lo dirige a una finalidad. A partir de él nos hemos de conectar con la naturaleza. Todo lo que sucede en el universo está sometido a cambio, incluso la vida que no se acaba con la muerte, sino que se transforma.

La inteligencia nos ha de conducir a diferenciar entre nuestros pensamientos y nuestras emociones. No tenemos que dejarnos llevar por estas últimas y sí dirigirnos hacia el bien a partir del pensamiento. Hemos de equilibrar nuestra vida para hacer de esta una verdadera obra de arte. Si no lo hacemos existe la posibilidad de no saber bien quiénes somos y hacia dónde direccionamos nuestra vida. Es imprescindible llegar a uno mismo porque “la naturaleza humana es compleja, pero reconocerse a uno mismo es imprescindible para llegar al necesario dominio propio, que permitirá aflorar la conciencia superior humana que sabe reconocer dónde está el bien.” (p. 87)

La superación de nosotros mismos está en darle un sentido a nuestra vida centrado en lo que nos satisfaga a partir de lo mejor que hay en nosotros.

A la hora de desarrollar nuestro potencial humano hemos de ejercitar la virtud como fortaleza con vistas a cultivar el carácter en dirección a la bondad, la belleza, la justicia y el discernimiento que tiende hacia la verdad. Estas cualidades pertenecen al alma. Las virtudes las toman del pensamiento platónico: la templanza, la fortaleza, la sabiduría y la justicia. La templanza  nos lleva mediante nuestra personalidad a dominar lo instintivo y pasional. La fortaleza se entiende como la valentía que nos lleva a sortear los peligros. La sabiduría se entiende como prudencia o inteligencia práctica hacia lo bueno. La justicia nos conduce al orden y equilibrio en relación con los demás y siempre anteponiendo el bien.

La felicidad del sabio trae el logro de la serenidad y paz a pesar de las circunstancias. La alegría es el símbolo de vivir en consonancia con nuestra propia naturaleza. De ahí la importancia de tener metas y un propósito claro en la vida. Hallar el proyecto de nuestra vida es esencial para darle un significado. “La metas exteriores tienen que estar supeditadas a las metas interiores.”p 100. En dirección a nuestras metas es esencial el dominio de la mente por el que reconoceremos la realidad. Hemos por tanto controlar el deseo impulsado al dominio de nuestras emociones y pasiones. Lo básico ha de ser saber actuar en cada situación a partir de la convivencia y hacerlo en vistas a ser diferentes, mejores, que es a fin de cuentas lo que humanamente representa un héroe.

La serenidad interior es la fuente de claridad mental desde una perspectiva objetiva. La sabiduría es reconocida como una capacidad de aprender ante cada situación mediante la atención-conciencia. Si una reacción impacta nuestras emociones nos convertimos en autómatas. Es por eso que necesitamos la pausa estoica ante un hecho y evitar así el sufrimiento motivado por una conclusión, quizá errada. Hemos de dirigirnos hacia el razonamiento antes de emitir un juicio.

En lo referente al enfoque del tiempo, según los estoicos, hemos de acomodar nuestra mente a una posibilidad real en cuanto al futuro e identificar lo que nos angustia. En cuanto al pasado nunca seremos objetivos considerando la impronta que ha dejado en nosotros y para cambiar esa actitud hemos de ser resilientes y hacer otra lectura ante lo sucedido. El presente es el único tiempo válido que nos permitirá sembrar las semillas del futuro que serán las que forjen nuestro crecimiento.


Los elementos desestabilizadores de la claridad mental son los que perturban nuestras emociones. Por eso el mejor control de nuestros pensamientos es el desarrollo de la atención en la que la conciencia se centra en nuestros pensamientos frecuentes. Por dicha razón debemos centrarnos en lo que nos gusta. Es claro que cuánto más amplios sean nuestros intereses más activa estará nuestra mente. La vida interior es imprescindible a la hora de enfocar nuestros comportamientos en lo que es fundamental la claridad mental. Nuestra visión del mundo depende de nuestros pensamientos, nuestras emociones y creencias. Por eso a la hora de objetivar una situación lo mejor es distanciarnos y observar.

Conociendo nuestras fortalezas sabremos cuáles son nuestras oportunidades y sabiendo de nuestras debilidades dónde están nuestras amenazas. “La premisa esencial está en la voluntad, en la atención y en la constancia. No existe la derrota, solo pausas para comenzar de nuevo, si es necesario, y poder aprender.”

El deseo nos lleva a perder nuestro control emocional, pasional e instintivo. La fortaleza y la templanza nos llevarán al control deseado de las pasiones. A partir de estas virtudes tenderemos  una disciplina mental con la que controlar lo que está en nuestras manos y lo que no. Hemos de  controlar el reconocimiento de lo bueno y lo malo diferenciando lo que está en nuestras manos y lo que depende del exterior y ante lo que no podemos actuar. Hemos de centrarnos en lo que podemos controlar para no emitir juicios erróneos. Lo dependiente de nuestras emociones no son más que  perturbadores del alma y parte de nuestros procesos naturales. El deseo es parte de esas emociones y al requerir una satisfacción inmediata nos lleva rápido a la frustración.

Los estoicos nos plantean ser conscientes de nuestro comportamiento en cualquier área de la vida, desde la voluntad hasta el compromiso social inserto en la convivencia. Vivir bajo su planteamiento conduce sin lugar a dudas a esa paz mental que lleva inserta la felicidad a la que todo el mundo ansia y que permanece incólume en el estilo de pensamientos y vida estoicos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                  Cuando ya no quede nadie, Esther López Barceló

         La novela narra a partir de hechos familiares de la autora dos historias entrelazadas: una, la de Ofelia, ambientada en el más inmediato presente y la de su madre, centrada en su vida desde su nacimiento. Madre e hija son las protagonistas principales de cada una de las dos historias entrelazadas que nos cuenta la novela. La muerte desde el primer capítulo está presente durante toda la novela desde varias perspectivas: desde la muerte del padre de Ofelia al comienzo hasta el contacto natural que Pilar hizo a su hija tener con la muerte y las terribles muertes que se tuvieron lugar en la Guerra Civil y posguerra. Ofelia encuentra en el funeral de su padre a un francés, Gabriel, que desconoce quien es, pero que marcará la línea central de su historia ya que su mismo nombre es como el del padre de Ofelia por una historia de agradecimiento tras haber salvado la vida al padre de éste en la guerra.

                                                        


             Lucía tiene un papel importante en ambas historias. Ella fue la amiga del alma de Pilar así como la cuidadora de los últimos meses del padre de Ofelia, Gabriel. Desde el comienzo es como de la familia. Durante la novela sabemos del maltrato físico a las mujeres, típico en aquella época, y es Lucía la persona a través de quien el narrador nos da esos terribles datos desde el maltrato que padecía su  misma madre, y cuya historia se repetirá en ella.

        En la historia de Pilar vemos el sufrimiento que supuso la Guerra Civil  y posterior dictadura en Alicante para múltiples familias cuyas mujeres representaban el eje familiar, y, entre ellas, la de la protagonista. Eran ellas, como vemos desde el principio del relato, las que llevaban el peso familiar incluso desde la infancia. La diferencia de clases que supuso la contienda se muestra desde el principio cuando Pilar accede al puesto de portera que ha quedado libre, tras morir toda la familia de la anterior en el bombardeo. El puesto se lo ofrece la señora Encarnación, figura fría y distante, que sabemos que tiene una deuda con la madre de Pilar.

                                                    

         El bombardeo del 25 de mayo de 1938 en Alicante supone el comienzo del final para una ciudad republicana como fue Alicante. La vida se recrudeció todavía más, tras ese acto cruel, inhumano e injusto, para las familias republicanas o cuyo padre hubiera luchado en ese bando y cuyo relato de la época posteriormente siempre se evitaba: “Tampoco mis padres, ni Lucía me contaron mucho. Más allá de las típicas frases que repetía siempre mi madre: “La guerra fue dura, pero mucho peor lo que vino después” (p.105). El padre de Pilar, Blas, es una de esas figuras que huye una vez acabada la guerra abandonando a su familia. Es la época cruenta de la posguerra la que marca el relato de Pilar y por el que Gabriel conoce a la familia. El marido de Pilar salva del arresto al de Gabriel y ese es el acicate que lo lleva en busca de Ofelia para contarle todo lo que sabe. El padre de Ofelia será preso por ese grito que supone la libertad del francés en la misma cárcel en la que Miguel Hernández fue apresado también injustamente unos años antes; y Pilar lo intentará salvar bajo todos los cauces que encuentra. El lector en el relato de Pilar llega a saber detalles de los que su hija nunca sabrá.  


                                                            En el personaje de Lucía vemos el sufrimiento mayor que suponía a las mujeres la violencia patriarcal y en la que iba incluida la renuncia al amor verdadero, y el matrimonio con un hombre que no quiere, Marcos. Ofelia y su hijo, Miguel, se preguntan por qué el abuelo salvó la vida, dato importante para el lector hasta el final de la novela. Sacan información de él de los archivos históricos y es así como llegan a la Asociación de Desaparecidos durante la Guerra Civil. A partir de la misma salen en la novela diferentes casos de asesinatos de gente inocente y cuyos cuerpos fueron arrojados a una fosa común y cuyo relato estremece así como todos los relacionados con homicidios sin sentido: “Se le helaba la sangre cuando advertía en él aquella alegría homicida. Porque de eseo se traba. De matar. De cambiar la vida de su marido por la muerte de cualquier otro miserable.” p.234

                                               Durante toda la novela, cuyo relato de Ofelia está escrito en presente frente al de Pilar, se percibe con claridad la tenebrosa y terrible situación que supuso la Guerra Civil y la posterior posguerra. Vemos como las mujeres llevaron y manejaron situaciones que iban mucho más allá de la crueldad y que es necesario conocer porque la historia sólo se repite cuando se olvida, y novelas de memoria histórica como esta dan testimonio claro de lo que supuso ese atroz pasaje histórico que supuso la Guerra Civil y sus consecuencias en España.

 

                                                El silencio y el mar, Enrique Botella

             Esta novela está ambientada en Tabarca y Alicante, de donde provienen los personajes principales y por los que la cercanía al mar, presente en el título, tiene un papel fundamental. En ella se cuentan dos historias entrelazadas cuyo marco de una de ellas es el escenario histórico desde la proclamación de la República en 1931 hasta la Guerra Civil y la época posterior del franquismo en España y la Segunda Guerra Mundial en Europa. Desde el comienzo el lector se sumerge en una intriga sobre el lazo que une a los dos relatos. Por un lado encontramos al protagonista que escribe en primera persona. Él es Joan, un muchacho joven que ha vivido toda su vida en Tabarca con su madre quien lo último que quiere es que abandone la isla. De su padre solo sabe que murió siendo él pequeño y por otro lado tiene a Gerardo que es como si fuese su abuelo. Gerardo se convierte en uno de los ejes centrales de la novela. Él es quien relata la historia centrada en los sucesos históricos y que parte de su amor por Violeta, personaje también clave en la novela. Por otro lado nos adentramos en el relato del presente del protagonista centrado en 1976, época posterior  a la muerte del dictador Franco. Los personajes de ambos relatos establecen una conexión.


        La novela surge en Tabarca y se mueve entre la isla y Alicante. El papel del lector es esencial a lo largo de la novela para ir atando cabos y desentrañando los entresijos que mueven a cada personaje y poco a poco unir las piezas que los protagonistas nos van otorgando en la narración.

        El teatro tiene un papel relevante también a lo largo de la novela ya que es ese género el punto de conexión entre el protagonista, Joan, Julián Garay y Floro y, por supuesto, con Victoria, de quien Joan se enamorará perdidamente. Gerardo Montalvo, por su amor a la hora de transmitir conocimientos, es quien se encargaba en la isla de enseñar a leer a muchas personas y, entre ellas, al protagonista con quien crea un lazo muy fuerte.

        Los terribles acontecimientos sucedidos durante la Guerra Civil en Alicante, último bastión de la República en caer, tienen un papel importante desde los primeros capítulos. Se relata el sufrimiento que conllevó la guerra con sus bombardeos y consiguientes muertes hasta el punto de que duele durante la lectura. El amor de Gerardo y Violeta es parte de lo que calma en el relato el dolor de las atrocidades descritas y que se saben verdaderas: “En la madrugada, tras casi ocho horas de bombardeos sobre la ciudad y contemplando la agonía de una mujer moribunda, presentí que había llegado nuestro final.[...] A partir de aquel bombardeo llegó el verdadero miedo  a la ciudad, y tenía intención de instalarse durante mucho, mucho tiempo. Quizá no llegaría a marcharse nunca y pasaría a formar parte inseparable de nuestras vidas.” (p.128-129) Los padres de Victoria son muy estrictos y no la dejan hacer nada, detalle importante en la reconstrucción de los hechos que hará el lector a lo largo de la novela. Ella ama el teatro y es a través de él como llega a tomar contacto con Joan a partir de la representación que están preparando para un instituto de Villena. La obra que preparan es Bodas de sangre de Lorca, y también sirve en cierto modo de eje para entender el amor de ellos dos. Esa razón, entre otras, nos muestra como el amor y la muerte se entrelazan durante toda la novela. El amor, de hecho, es el único mecanismo que encuentran los personajes para escapar del hecho atroz que representa cualquier guerra y, en este caso, la terrible que tuvo lugar en España y de los flecos de odio marcados por las ideologías que dejó . El 25 de mayo es un día que tiene un significado crucial en la novela y que coincide con el día del año 1938 en el que se produjo el cruel bombardeo de la aviación italiana sobre el Mercado Central de Alicante. Se entrelazan cumpleaños y muertes en ese mismo día así como la aparición de Lucas en el fatídico día del 38, un joven que también pierde a su madre en ese bombardeo: “La ciudad no consiguió recuperarse  nunca de aquel terrible mazazo. Sin apenas darnos tiempo de enterrar a los muertos y curar a los heridos, diez días después las sierenas volvieron a sonar como las trompetas del Apocalipsis y el silbido de las bombas aterrorizó de nuevo nuestros oídos. [...] Nunca supimos por qué la aviación se cebó con Alicante de una forma tan cruel, tan gratuita.”  Con Lucas se creerá un lazo importante y crucial durante el resto de la novela. 


        Los enfrentamientos de ideologías se perciben con claridad en el relato del protagonista y en lo concerniente al teatro, es decir, la novela nos  revela como otro hecho histórico el poso de separación que dejó la Guerra Civil unido a un ansia de abandono de la cultura e inmersión en ideas involutivas y retrogradas e instauradoras del miedo. La isla de Tabarca durante toda la novela ejerce un papel esencial como punto de escape rodeado de mar ante tanta desolación y tristeza como se quedó instalada en nuestra ciudad. Durante la novela conocemos múltiples datos históricos intercalados en la narración que si bien estremecen se agradece conocer como parte de nuestra historia, aunque sea de la más oscura, porque siempre se ha de saber hechos conocidos para no repetirlos. Vemos y reconocemos en la lectura que la Guerra Civil no acabó ni mucho menos en 1939 porque lo que seguía sucediendo y de una manera cruel e inimaginable tuvo lugar en la postguerra: tiempo de persecuciones, exilios, huídas, muertes... La lucha continuaba siempre con un hilo de esperanza de que la sinrazón, que desgraciadamente se declaró vencedora, desapareciera: “...la situación seguía siendo caótica. Lo peor era el hambre. La ayuda humanitaria llegaba con cuentagotas. p303. [...] No se produjo el ansiado levantamiento popular, porque la población civil estaba hambrienta y apenas quedaba gente para empuñar las armas. p305”

             A la vuelta a España, después de años de lucha por Europa, la desolación, la pobreza, el hambre y la desigualdad social estaba establecida como marca encarnizada del franquismo impuesto en la sociedad: “La represión que siguió al final de la guerra fue especialmente cruel en Alicante, sobre todo en las primeros años. No en vano se trataba de la ciudad en la que habían fusilado a José Antonio Primo de Rivera y el último bastión republicano en ser conquistado. El miedo a ser denunciado por haber sido rojo o, simplemente , por haber manifestado alguna simpatía por la República había hecho mella en la gente y temían que alguien pudiera reconocerles y denunciarles.” p. 349 Lo que durante la lectura permite al lector apaciguar la carga de tristeza son los lazos familiares que se establecen y la fuerza del amor y del teatro. A partir de esta es como les es más fácil a los personajes dar una imagen falsa de la realidad, que les permita seguir con vida.

           La novela está cargada de entresijos familiares unidos a hechos históricos y durante todo el relato hay acción basada en hechos reales y que requieren la intervención del lector para ir uniendo cabos a lo largo de la lectura y que al final se agradece, aunque permanezca en todas las páginas un poso y rumor de la tristeza que supuso en España la Guerra Civil y, en concreto, en Alicante. La narración es ágil y fresca conectando con el movimiento de los personajes y de los hechos.

 

                                         El amor de mi vida, Rosa Montero

                 Este libro sobre libros que he leído recientemente me ha supuesto algo más que una lectura. No es una novela, no es un ensayo, sino uno de los libros en los que que la autora madrileña, a mi parecer, se nos muestra más como la lectora, que toda persona que escribe, es. En la introducción misma, Unas palabras previas yo me he encontrado plenamente. Considero que cuando un libro pasa por tus manos y en él hallas parte esencial de tus pensamientos, en este caso sobre la lectura, significa algo esencial en tu vida y así me ha ocurrido con éste. El amor de mi vida de Montero es un laberinto literario, ya que nos habla de varios libros de diferentes épocas como La Regenta de Clarín, Lolita de Vladimir Nabokov pasando por Los Encuentros heroicos: seis escenas griegas del catedrático Carlos García Gual, La verdad del impostor Las enseñanzas de don Juan, de Carlos Castaneda hasta llegar, por ejemplo, a Las mil y una noches. En cada apartado o capítulo la autora nos da un cúmulo de enseñanzas dadas a partir de una lectura o una reflexión de un tema tratado tanto en la literatura como en el cine como en “Raros viajes al cuerpo Sobre neurología y letras”.


        A lo largo del libro, todos aquellos que escribimos rastreamos puntos de vista o pensamientos de la autora en los que la mayoría de quienes amamos escribir coincidimos, como que “los autores no escogen el tema de sus libros: son más bien los temas los que se apoderan del escritor. El novelista da forma a sus fantasmas sin llegar a desentrañar por qué le obsesionan.” (p.151) El libro en sí tiene diferentes lecturas y en mi caso la que considero esencial es para quienes escribir significa ese algo inexplicable que supone la necesidad de plasmar todo que aquello que nos bulle en la cabeza, esas historias que necesitamos escribir y transmitir. Por otro lado me conecto con el pensamiento de esta autora de la que, además yo ser una asidua lectora y seguidora, dediqué mi TFM a una de sus novelas. Y, además, durante la lectura para todo aquel que la hace porque escribe, es casi imposible que no haya una cierta conexión que te lleva a cerciorar el porqué escribes. Yo lo he encontrado en la introducción y en el penúltimo capítulo, “Escribir es resistir”, Sobre La Fontaine, Firmin y Jorge Omar Viera, entre otros. “Si no se rinden, creo que , antes o después, los buenos escritores siempre consiguen publicar. [...] Para escribir, en fin, hay que ser tan resistente como una buena rata de alcantarilla.” (p.265)                


        Ha supuesto para mí una satisfacción saber como la constancia en la escritura y el amor por ella que conlleva y que invade mi vida ha sido a lo largo de los siglos y años recientes común en otros tantos autores y autoras a quienes mueven sus circunstancias siempre. Ha sido una lectura imprescindible en mi trayectoria vital como amante de la literatura leída y escrita, lo que a mi parecer refleja el título: El amor de mi vida; lo entendemos bien quienes amamos la literatura...


                                            La buena suerte, Rosa Montero

                Esta novela del 2021 me la leí hace algunos años. De hecho tuve la suerte de adquirirla en la Feria del Libro de Madrid y conocer personalmente a su autora, hoy mi autora referente. No obstante me la he vuelto a leer y afortunadamente lo he hecho movida por la razón de que el pasado junio ha salido la película dirigida por Gracia Querejeta. En mi caso, cuando se rueda una película basada en un libro que conozco y me gusta prefiero tener la lectura fresca, principal razón para haberla vuelto a leer. La segunda razón es porque en aquella época en la que pasó por mis  manos no era la mejor para mí. Estaba dando los últimos coletazos de aquella enfermedad que pasé y por eso y otras razones no la disfruté como he hecho ahora. Es una novela de las que han de permanecer y celebro haberla vuelto a leer.                                       

                La buena suerte trata varios temas alrededor de uno principal como es el del protagonista, Pablo Hernando. En él encontramos a un ser solitario que conocemos a lo largo de la lectura. Huyendo de su propia vida se instala en un pueblo pequeño y poco habitado. A lo largo de la lectura vamos conociendo al personaje y entendiendo los porqués de cada uno de sus hechos. Pronto conoce a Raluca, personaje coprotagonista y esencial en la novela. De hecho, es ella y su alegría la que realmente circunda el título y da sentido a la novela si partimos que la vida de Pablo es dura a pesar de ser un arquitecto de renombre. Estremece conocer detalles de su vida como la perdida de su esposa, Clara, y que su hijo, Marcos, sea un delincuente. De esa vida dura y difícil es de la que Raluca lo salva. Es inevitable cogerle cariño a ese personaje ya que, a pesar de haber sido una niña abandonada y en la edad adulta haber tenido problemas mentales, encarna la alegría desde el principio del relato.

                        Vemos en Pablo lo aleatorio de la vida porque no depende todo del lugar al que se llegue. También dependemos de factores externos, porque esa es la razón que le mueve para alejarse de su realidad e instalarse en una casa de mala muerte en un pueblo triste y escondido. Lo curioso es que es allí donde la conoce a ella, un personaje lleno de luz y esperanza, que le transmite a él y a otro personaje entrañable como es Felipe. A partir de Raluca se aprende que la felicidad es un hábito y entendemos que el protagonista acabe enamorado de ella, personaje real con luces y sombras, pero verdadero, en el que vemos que el mejor camino en esta vida es el de la felicidad que dan los pequeños motivos.

Está escrita con una prosa excelente, propia de la autora, y a partir de ella es una novela llena de vida y en la que no se escatima ningún aspecto de ésta. Comprobamos lo difícil que es a veces y lo que en ocasiones nos sonríe. Por eso vemos que Raluca en su vida ha tenido buena suerte porque ha sabido verla y disfrutarla y considero que el protagonista al final también la tiene por haberla encontrado a ella. 

                                                    Bella y oscura, Rosa Montero

            La protagonista absoluta de esta novela narrada en primera persona es una niña recogida del orfanato por su familia paterna quienes viven en una zona muy humilde de una ciudad, el Barrio. Desde el principio del relato, además de estar escrito en capítulos cortos y de una manera sencilla, se percibe la ternura desde la que escribe una niña, lo que representa un acierto de la autora madrileña. La novela fue escrita en el año 1993 y he reconocido durante la lectura influencia del realismo mágico en el modo de narrar y contar lo que vive y ve la niña. ¿Es ese modo literario latino una aproximación a la inocencia? Lo he reconocido así en esta novela por ser mágica la visión de una niña en correspondencia con la realidad. Ella se llama Baba, nombre al que invoca durante toda la novela, y cerca del final sabemos que es el suyo.       


La niña desde el comienzo espera la llegada de su padre. Vive con su tía Amanda, esposa de Segundo, un marido pendenciero del que vive sometida, y su abuela Bárbara quien tiene un papel importante en la novela y por influencia en la niña. La implicación del lector es absoluta desde el comienzo. Lo que leemos es desde los ojos de una niña de unos diez u once, quizá menos, y es por  dicha razón que adivinamos a que se dedican parte de los protagonistas. Sabemos por la niña que trabajan en un club pero todo está solapado por la mirada inocente de la protagonista. Intuimos el ambiente en el que vive la niña y sabemos desde un punto de vista adulto que es difícil pero la autora lo presenta de manera magistral desde la inocencia de los ojos de una niña y de su primo Chico. A la vez que es una novela dura por las condiciones precarias en que vive la familia es dulce al verla desde los ojos de ella. Durante la lectura se perciben los problemas con el dinero, presencia de drogas y temas adultos vistos desde la inocencia y por eso he sentido la paz de los ojos de una niña, y he disfrutado mucho con la lectura. Conocemos a personajes como Airelai, una enana llena de dulzura reflejada en sus cuentos, y todo mientras la niña espera la llegada de Máximo, su padre y hermano de Segundo. Los personajes son presentados desde un punto de vista absolutamente humano como vemos en Segundo, que si durante toda la novela, vemos su carácter frío y distante percibimos su tristeza profunda como padre cuando su hijo, Chico, le rechaza.

                                                                


 En una escritora como Montero podemos encontrar en algunas de sus diferentes novelas un lazo que yo he visto en una de las historias que la liliputiense Airelai cuenta y es la del gigante y el enano que aparece también en La historia del rey transparente. He disfrutado mucho con la lectura y por si fuera poco tuve la suerte de comprarla en la Feria de Madrid. Sin duda la recomiendo.


                                                            

       La colmena, Camilo José Cela y La Sección Femenina, Luis Otero

                    La colmena es una novela que leí por primera vez hace muchos años en la universidad, pero la lectura que he hecho ahora era necesaria en vistas a la novela que estoy escribiendo. Es un reflejo de la realidad de entonces y, como el título indica, un compendio de múltiples presentaciones de una extensa galería de personajes insertos en tres días perdidos de la primera década de los cuarenta del siglo pasado, época difícil y cruda en España por estar sometidos a una  dictadura.

                                                                

 Esa razón es la principal para considerarla una novela imprescindible para conocer la época de la que hablamos y como parte de mi documentación. El autor mismo quiso hacer un retrato de la sociedad de entonces: triste, pobre, inculta  y con unas diferencias sociales tan marcadas que por sí mismas encasillaban de una manera atroz a las personas en general y a las mujeres en particular. En aquel entonces resultaba algo natural lo que hoy es imposible de asimilar.

Leer esta novela es asistir a días en Madrid y conocer cómo era la vida entonces. Es difícil aceptar que eso pasó desde un punto de vista actual pero también sería por dicha razón necesaria y casi imprescindible su lectura para jóvenes que creen que saben algo de aquel tiempo oscuro, y no saben nada. El autor refleja al dedillo el pensamiento común y la mentalidad de la época en cuanto a la carencia de dinero, relaciones familiares, situación de la mujer de entonces, que resulta doloroso saber que ese concepto de la mujer existió tan cercano a nosotros en el tiempo. Hoy no es posible concebir que el papel de la mujer fuera tan ínfimo, aunque bien es verdad que la mayoría de los hombres también estaban encorsetados en un papel determinado y deplorable en la mayoría de los casos. Muchos de los personajes aparecen varias veces a lo largo de la novela en diferentes textos como es el caso de Martín Marco, un joven poeta que tiene deseos de aprender más. Su curiosidad dentro del mismo ambiente del que nadie podía escapar se percibe durante toda la novela aunque ese mero hecho le llegue a costar caro.

                                                                            

El narrador se limita a plasmar con objetividad hechos de la vida de entonces; no hay juicio ni es un narrador omnisciente, sino simplemente un simple observador de la vida que incluso en ocasiones implica al lector en la apreciación de los hechos, razón más que suficiente para que la censura prohibiese su publicación a finales de los años cuarenta. El lector tiene un papel en la novela que cambia evidentemente según la época en la que se lea, pero por esa razón es necesario ir más allá que le simple lectura. El autor partió de una realidad cruda y descarnada desde la que se ha de tomar la lectura y sacar conclusiones.

Sin duda esta novela encoge el corazón. Hasta la pederastia, hoy tan castigada, ilógica y dolorosa, era común. Lo era que una tía cediera a su sobrina de trece años a un “señor” a cambio de una cantidad de dinero. ¿Qué personas se estaban formando bajo esos criterios? El conocimiento verdadero de la época nos da la respuesta. El autor no menciona en ningún momento ninguna figura política ni hace ningún comentario de quiénes eran los responsables de esa sociedad llena de carencias, pobreza, ignorancia, sino que invita al lector a una reflexión de cómo era la vida, aunque bien es verdad que cuando lo escribió la invitación era al ciudadano de a pie de entonces. La respuesta la da la lectura. Sobran las razones para entender la censura de esa novela de, en cierto modo, denuncia, en un país en el que se impedía aprender, saber, preguntarse, indagar. La ciudadanía era esclava de un pensamiento retrogrado y enfermizo visto desde nuestra mentalidad democrática y abierta al progreso y al aprendizaje. Estoy hablando de un tiempo del que no hace ni un siglo, unos años en los que nuestras mismas abuelas vivieron en esas espeluznantes circunstancias y, aunque es ficción, porque la mayoría de los personajes de los que se habla son inventados, son un fiel reflejo de la realidad de entonces. En realidad no hay nada inventado. Gran parte del vocabulario a mí me resuena de recuerdos vagos en boca de mi abuela o mis tías. Esta novela, como ninguna, nos muestra sin fisuras la vida de gran parte de los madrileños de esos días y la lectura es tan dura como necesaria a la hora de conocer nuestra historia.

                                                    La sección femenina, Luis Otero

 En este apartado incluyo la reseña de un segundo libro que me leí con la misma intención de documentarme. Me estoy refiriendo al libro La sección femenina, libro que incluye gran cantidad de textos que la organización La sección femenina creada por Pilar Primo de Rivera, se preocupaba hacer llegar a las mujeres de entonces. 

                                                            

Este libro creado por Luis Otero se da la mano con el anterior que reseñé y que Otero tituló El sexto, no fornicar, aunque en éste el autor se abstiene de hacer ningún comentario y deja al lector que por sí mismo reflexione y saque conclusiones. Esta reseña la he puesto junto a la de La colmena porque eran estos textos provenientes de La sección femenina los que los personajes de La colmena tenían a su alrededor y disposición. Parte de la realidad plasmada en la novela de Cela se refleja de alguna manera en la imposición de pensamientos y vida que La sección femenina quería inculcar a las mujeres. El único objetivo que una mujer se podía plantear era el casarse, ser madre y una perfecta ama de casa. Todo estaba establecido bajo unas normas impuestas y estremece leerlo y conococerlo de primera mano. Por supuesto que las mujeres podían estudiar, pero siempre bajo el velo de la religión como cualquier acto que hiciesen. El libro en sí aporta de manera directa el conocimiento de la atrocidad que supuso la época franquista para la mujer. Con ese objetivo muestra el estilo de vida indignante a ojos de hoy, que se tenía. Es difícil la lectura y la asimilación de que nuestras madres se educaron bajo esas directrices. Podemos leer entrevistas que las miembros de la asociación hacían a determinadas mujeres, todo lo que les imponían desde niñas para su formación; es terrible aceptar que esa realidad estuvo aquí implantada durante muchísimos años, y fue esa mentalidad la que cortó alas al avance de la mujer.

                                                                

Hemos de agradecer que aquello empezase a finalizar tras la llegada de la democracia, aunque también es cierto que el cambio fue lento. Yo como niña vi restos de esa ideología infame y hemos de agradecer que el pensamiento se abriese y se nos otorgara el tipo de vida que les fue ninguneado a nuestras madres e imposibilitado a nuestras abuelas. También comprobamos, tras la lectura de este libro, y el de La colmena que parte de la realidad estaba muy alejada de las pretensiones de La sección femenina, si bien eran casos horribles también. Como conclusión los dos libros muestran sin ningún género de dudas la realidad más oculta, incomprensible y rechazable de aquel tiempo maldito que, como otros y a otras personas, también hoy en día, nos tocó a los españoles. 

                                                 Retazos, Luis Amat

 Antes incluso de empezar este libro sabía que no sólo no  me defraudaría sino que además pasaría un rato llena de entretenimiento y enseñanza. No obstante, la curiosidad me embargaba porque sabía, ya por el mismo título, que es un libro de relatos y ante este tipo de libros te sumerges en diferentes perspectivas narrativas en las que los temas suelen variar, tal cual ocurre en este libro compuesto por nueve relatos de lo más variopintos. Los temas oscilan entre un recuerdo de la época franquista, El retrato, que nos muestra una más de tantas caras como tiene la parte oscura de nuestra historia, al que lleva un momento del presente, hasta la absurda obsesión que puede producir la oferta sexual online en Olitas.

            En cada uno encontramos trazos del ser humano que atrapan al lector y nos llevan a cuestionarnos si hubiera sido posible que nosotros cayéramos en algún momento de nuestro vida en una situación similar como puede ser verte envuelto en una sesión espiritista, Entre espíritus y pasiones, y descubrir hasta dónde casos similares pueden llegar, o la rabia inmensa e inconsolable que produce que alguien se apodere de tu propia creación artística como se lee en Adoro a Miles Davis. Aseguro que tras la lectura de este último es imposible no empatizar con la protagonista y entender adonde la lleva el arrebato. ¿De cuantas maneras se puede encontrar el amor vinculado con el arte como pasión? ¿Los ángeles tienen sexo? nos responde dándonos una opción. Comprobamos las vueltas que da la vida en Confesiones en la Argentina y nos miramos y nos reconocemos en éste y en el resto de los relatos porque no sabemos a qué lugares nos llevará el camino que cada quien toma. En 3-4-5-6 se descubre como desde la literatura es posible crear a partir de una partitura una historia adyacente a la realidad, en este caso sucede con la música de Mozart.
                

Todos los relatos invitan a pensar o plantearte momentos de cualquier vida empezando por la nuestra y entendemos claramente el hecho de que estén basados en experiencias vividas por el autor, como expone al final del libro. Están escritos de un modo sugestivo que se agradece literariamente y siempre aporta a la calidad que buscamos los lectores.

 

                     Las armas contra las letras, Juan Antonio Ríos Carratalá

                        Este ensayo, tan extenso como escrito con un cuidado extremo de la palabra, nos hace conocedores de una realidad, casi oculta, que tuvo lugar en España durante la época dictatorial del franquismo. Es duro enfrentarse a un libro como el escrito por el profesor Ríos porque nos muestra con un sumo tacto hechos espeluznantes. Lo es el acabar con vidas humanas por simplemente escribir algo no acorde con el pensamiento establecido en un país. Desde el punto de vista racional y democrático se entiende así pero es a lo que responde una dictadura y en este libro el lector conoce directamente hechos tan inhumanos como una condena a muerte por simplemente haber hecho y publicado un dibujo en un periódico republicano. Durante la lectura y basándonos en nuestro pensamiento democrático se percibe durante toda la lectura con el miedo y terror que ciertas personas podrían vivir por el mero hecho de que ese régimen no te permitía pensar de otro modo diferente al que a ellos le convenía.

                                                          


     Los consejos de guerra suponían la mayoría de las veces una sentencia a la pena capital y desde el sentido común era, como es hoy inexplicable, acabar en la cárcel a la espera de un indulto o de la clemencia de los miembros del consejo de guerra si los avalistas que buscaban los condenados conseguían que el tribunal creyera en la inocencia del acusado. “Aguantar en el limbo de las cárceles era sobrevivir a la espera de un indulto, aunque fuera con la amenaza de sentir la cercanía de las víctimas que caían en las sacas cotidianas.”

            A lo largo de todo el libro el autor da identidad y rostro a periodistas, dibujantes, escritores... que jueces de la época, como Manuel Martínez Gargallo, y su secretario, llevaron a fusilamientos o morir encerrados en unas condiciones infrahumanas. El poeta Miguel Hernández fue uno más de estos encausados que penó y murió en la cárcel por sólo mantener un pensamiento y reflejarlo en poemas y como tal es nombrado varias veces en el libro. En cada página vemos reflejada de una manera cruel, que hoy día estremece de manera escalofriante, la banalidad del mal y gracias a libros como el del catedrático se conoce esa verdad oculta de la que no todo el mundo es sabedor. Leyéndolo se percibe como quitar la vida a alguien por un escrito era parte de un trabajo cotidiano: la banalidad del mal.                            

 El título adquiere un pleno y aterrador sentido a medida que vas leyendo. La lectura de este libro es difícil sin duda, pero necesaria para saber y conocer la verdad, esa que se intentó y se intenta mantener tan oculta durante años y años y de la que incluso se ha intentado quitar responsabilidad al general Franco, esa de la que en la mayoría de las ocasiones sólo son sabedores los familiares y se ha pretendido que quedará en el vacío del olvido. Por esa razón, entre otras, hemos de agradecer libros como el presente reseñado.

 

                                                    Los besos, Manuel Vilas

 Vilas, Manuel, Los besos, Planeta, 2021, Barcelona

  Esta novela está ambientada en los oscuros días de la pandemia, y desde el mismísimo confinamiento en el que sólo se podía salir a comprar. Es una novela de capítulos cortos, narrada en primera persona y con una narración propia del autor que te engancha y te deja con ganas de más. 

El tema tratado se intuye desde el principio y, según mi parecer, la coprotagonista, Montserrat, entra en escena demasiado pronto. Sea como sea a Salvador, profesor de Historia, jubilado anticipadamente por indisposiciones de salud, le aconsejan retirarse un tiempo. Alquila una casa en el campo, cerca de un pueblo donde conoce a la encargada de una tienda de comestibles. En los primeros capítulos conocemos al personaje mediante sus divagaciones que llevan al lector a imaginarse a un hombre solitario y triste con su vida, pero se adivina una tristeza oculta que no quiere reconocer y que disfraza de pensamientos absurdos como darle un papel universal a la capa antiadherente de las sartenes. No sé si ese es el estado al que lleva una jubilación anticipada en una persona que no ha hecho mucho más en su vida que trabajar como profesor de Historia en un instituto y sin familia. Lo que le saca de ese estado es ella, Montse. Ella le roba el corazón por simplemente ser ella. Está divorciada de un alemán con el que tiene un hijo de seis años que vive en Alemania con el padre. Sabido ese punto se revela una sombra de tristeza en ella a partir de la que el autor nos hace ver y reconocer el papel de los hijos en la vida. Es comprensible la explicación que da al futuro de su hijo ya que con el padre en Alemania está garantizado. El amor apasionado que nacerá entre los dos le calma a ella su dolor de la separación de su hijo y a él su soledad y estado vital al que ha llegado con 58 años.

    El lugar en el que se desarrolla la acción entre los dos personajes es básicamente, la casa alquilada de Salvador quien durante todo el libro está leyendo o releyendo El Quijote y hace muchas referencias a la novela ennobleciendo el amor del caballero andante por Dulcinea. Sus únicas salidas son, como correspondía a la época, a comprar. Mediante la televisión se entera del avance al que sometió la pandemia al mundo entero. Él sintiéndose enamorado se niega a ser contagiado por el pesimismo al que la situación llevó al mundo entero.

                                                                


             La lectura trata de un amor maduro que muestra indefectiblemente como el amor, el mismo amor de la juventud, puede florecer a cualquier edad. A pesar de que sólo hay dos personajes y está narrada por uno de ellos, a pesar de que casi toda la novela transcurre en la casa de campo que él ha alquilado es una fresca y, repito, atrayente novela que te engancha. Coges cariño al personaje enamorado hasta las trancas de una mujer que aparece por su vida cercana a la vejez como una exhalación siendo 15 años menor. He reafirmado muchos puntos de la vida con esta lectura como el papel de los sentimientos, del deseo y sobre todo y ante todo el significado de los hijos y de la vida en sí misma, 

                                
                         Es una novela tardía que tenía reservada desde hace tiempo pero como nunca es tarde agradezco que haya caído en mis manos y sé que gracias a ella seguiré a este autor. Mantengo la tesis de que, en la mayoría de los casos, el primer libro que te lees de un autor si te marca promete que te gustarán otros de sus títulos.

                                            El sexto, no fornicar, Luis Otero

El presente libro, que me dispongo a reseñar, es parte de mi documentación para la novela en la que me hallo inmersa. Necesito conocer lo máximo que pueda épocas anteriores a mi nacimiento, a la entrada en España de la democracia. 


Este libro presenta un retrato de la época franquista en lo relacionado con el sexo y, parece ser, que la mujer en sí misma era parte del tema sexual si no prevenía su imagen ante la sociedad. La lectura de este documento, porque en cierto modo es así, se me ha hecho difícil, a la par que divertida. La razón no es otra que resulta espeluznante, aunque ya estuviera avisada, leer directamente en que se basaba la mentalidad de aquella época, relativamente reciente, teniendo en cuenta que todavía no ha pasado ni un siglo. Lo divertido que he sacado han sido los comentarios que el editor hace sobre la  mayoría de los textos extraídos de la bibliografía utilizada. 

Ser consciente de lo que se escribía en la época franquista lleva a regocijarse ante el avance y cambio en el pensamiento que a partir de la democracia experimentó la sociedad. Es claro que todo partía de un pensamiento anclado en la religión y proveniente de ideas anteriores, las mismas que el régimen franquista se dedicó a recrudecer bajo el velo de la religión. El sexo en sí era un pecado mortal en la mayoría de los actos y la mujer un peligro, por no hablar de que la figura femenina como persona estaba anulada. Cuesta asimilar ese pensamiento y creer que las mismas mujeres, nuestras mismas abuelas, lo acataban. Es difícil, y nos conduce a la seguridad de que los pensamientos de las personas en cada época pueden llegar a convertir a una sociedad entera en un dislate. No se puede concebir de otra manera los textos que no sólo diferentes miembros de la iglesia escribían advirtiendo ante las mujeres y la manera “correcta” de practicar el sexo, sino también, por impresionante que parezca médicos, psiquiatras y otras “eminencias” escribían concibiendo el sexo como un problema. Es indignante leer el criterio que tenían y transmitían de la masturbación, acto biológico necesario para la salud sexual tanto de hombres como de mujeres, y sin embargo, en la época franquista metían en un saco de, por supuesto, sólo hombres, a unos determinados a los que denominaban masturbadores y se les distinguían por determinadas expresiones o rasgos físicos. Hoy podemos reírnos de esos comentarios pero es triste saber que la voz de esas personas condicionaba el pensamiento y que ese  tiempo existió y no en tan lejano a nuestro presente.

                         


El cine era considerado algo muy peligroso y es escalofriante considerar que esa manera aberrante de pensar fue la predominante en nuestro país. Desde la primera página parece un cuento de hadas borrachas, pero fue verdad. Todo, absolutamente todo: las relaciones de pareja, en el matrimonio, con uno mismo, el cine como provocación, etc, etc,  pasaba por un filtro de censura social. Ni lo más normal hoy en relaciones sociales era permisivo. Por las manos de nuestras mismas madres circularon textos como los que he leído predestinados a crear una mentalidad fuera del sentido común, que lamentablemente era el que marcaba la norma de la convivencia. Lo más triste es pensar qué tipo de monstruos serían los que escribían esos textos considerando todo como una provocación e incluso incluyendo la niñez en esas ideas. Es escalofriante imaginar qué tipo de vida llevaría ese tipo de individuos. 

Hoy creo firmemente que cualquier persona con una mentalidad mínimamente parecida a lo que he leído sería considerada enferma. ¿Conocen este pensamiento los jóvenes que a día de hoy claman por un tiempo como el del franquismo? ¿Es posible pensar que debajo de ese prisma se podía albergar algún tipo de pensamiento en dirección al progreso? No, sin duda alguna no y a los hechos de entonces me remito: quien escribía aquello no podía estar bien o, a saber qué hacían en su intimidad. Ha sido tan dura como necesaria la lectura y la recomiendo para quien tenga un ápice de duda de cómo era esa sociedad... 

            LA CONDICIÓN SOCIAL DE LA MUJER EN ESPAÑA, Margarita Nelken

 La edición de este libro responde a 1975 y fue escrito y publicado inicialmente en 1919. Es un libro feminista en su plenitud que nos lleva a corroborar que el feminismo es un movimiento implantado en el tiempo desde toda la vida si partimos de la igualdad entre hombres y mujeres. Es un modo coherente de pensar como la autora expone desde el principio del libro. No cabe duda de que en nuestro país las circunstancias históricas del siglo XX incidieron notablemente en el desarrollo del feminismo, aunque bien es verdad que en España siempre hubo un retroceso en dicho pensamiento. 

Margarita Nelken (1884) y su prologuista, María Aurelia Campmany, son un ejemplo de tantas intelectuales que abogaron en la historia por hacer del feminismo un pensamiento permanente en la sociedad, aunque es cierto que la autora percibía como un principio erróneamente implantado el de cierta minusvaloración en la mujer. Plantea la necesaria igualdad en el trabajo de la mujer y del hombre y la influencia negativa que desde siempre ejerció la religión en el papel de la mujer. Exige igualdad en el feminismo a otros países y se lamenta durante todo el libro de que no existan tales ideas en España. Plantea que en nuestro país desde tiempo inmemorial el futuro de las mujeres estaba predeterminado a encontrar un hombre con el que formar una familia y hacerse cargo de las tareas del hogar y los niños y hasta ahí llegaba toda su obligación y reconocimiento. Se veía sometida a ese fin como medio de ganarse un sustento lo que resulta lamentable. Partiendo de ese principio se entiende el sometimiento de la mujer al hombre, lo que lleva a entender, la no aceptación de la situación lamentable en la que se halló la mujer. Es cierto que todo radicaba en la educación extendida y permanente en una mentalidad retrograda. Durante todo el libro hay una reivindicación a ultranza del feminismo, aunque no obstante se percibe el pensamiento de la autora quien en ocasiones acepta como natural la diferencia de capacidad mental: “A la mayoría de los españoles les podrá parecer posible que una mujer estudie e intente elevarse intelectualmente tanto como un hombre  cuyas aptitudes no sean superiores a las suyas; pero, les parecerá muy natural que esta mujer no consiga nunca una posición tan elevada como la de cualquier compañero de estudios; así se da el caso increíble y absolutamente injustificable, de que una maestra gane sensiblemente menos que un maestro.” Consiguieron mucho ya entonces las mujeres, pero es verdad que mucho menos de lo que hubiesen querido; y que a base de lucha incansable y ya en el siglo XXI se ha conseguido como el equiparar las tareas tanto de dentro como de fuera del hogar. 

        Si el trabajo de la mujer ya a principios del siglo XX se demandaba para que hubiese una sociedad más igualitaria  hemos de preguntarnos, aun sabiendo la respuesta, qué pasó con los pensamientos y mentes para retroceder tanto. Los hombres de entonces consideraban el trabajo de la mujer como un obstáculo para su avance laboral y se basaban en esa razón para rechazarlo. Comprobamos que España se hallaba en la cola de Europa en el desarrollo y progreso de la mujer. Mientras que en países como Inglaterra y Alemania las mujeres tenían un habitáculo en el trabajo donde dejar a los niños en edad de crianza aquí era inexistente. En Inglaterra el progreso femenino se hizo con ayuda y colaboración de los hombres mientras que en España el hombre se consideraba más culto y más capaz e incidían así en la diferencia entre ambos sexos.



Resulta lamentable leer y comprobar que la pederastia ya existía entonces en aquella sociedad en la que se prostituía a niñas de apenas trece años. La indignación y desaprobación de la autora se hace patente durante todo el libro. Cuán atrasada estaba aquella sociedad intoxicada por una religión disfrazada, que si bien ejercía la caridad y beneficencia rechazaba dicha caridad si la destinataria era una madre soltera y se castigaba sin comer a quien no rezaba. ¿Hasta que punto llegaría la mentalidad de la mujer en aquella época si leemos la argumentación de la autora justificando la no intervención de la mujer de aquellos tiempos en política? Nelken aboga por una educación esmerada en ellas para que la intervención en política fuese útil: ”se impone la necesidad de una educación feminista esmerada para entender el funcionamiento de la sociedad”, pero se entiende el rechazo de la autora del voto femenino a partir de la mentalidad de las mujeres de entonces: “entre las mujeres solamente las muchachas solteras llevan una existencia relativamente consciente, porque ¿qué puede esperarse del cerebro de una mujer para quien el zurcir o el guisar constituyen actos fundamentales?” Es claro que los quehaceres domésticos no estaban reñidos con el progreso de las mujeres, vease hoy, pero no podía considerarse como un destino, y de ahí el atraso femenino: “es preciso que nuestras mujeres adquieran el más elevado nivel cultural posible y, con él, la costumbre de pensar y discurrir seriamente acerca de las cosas más serias. Mientras el recuerdo o el ejemplo de su madre no impidan a nuestros muchachos decir despectivamente: eso son cosas para mujeres, no podrá hablarse en España de acción social femenina.” Me parece un libro fundamental hoy en día para saber que lo que hoy se defiende se ha hecho desde siempre.

                                    EL ABISMO DEL OLVIDO, Paco Roca/Rodrigo Terrasa

 Este libro plantea de un modo inusual, por hacerlo mediante cómic, parte de la historia más negra y más reciente de España como fue la posguerra. Los autores lo hacen a partir de material extraído de archivos y entrevistas a descendientes. Se muestran hechos que no hace ni un siglo que tuvieron lugar. ¿Se puede llamar relativamente reciente a lo que no hace ni cien años que ocurrió? Según mi punto de vista, sí y más ahora, en la actualidad, cuando parece que un grupo de jóvenes desinformados de lo que supuso vivir bajo un régimen dictatorial abogan sin conocimiento por ese tipo de vida. 

                            

Por dicha razón este libro, que muestra parte de ese infierno, no sólo con texto, sino también mediante dibujos, es oportuno para conocer la historia, esa parte negra de nuestra historia reciente para no repetirla e invita a la reflexión.

Los autores enlazan el presente con el pasado a partir de la exhumaciones de cadáveres autorizadas hace unos años bajo el gobierno de Zapatero con el fin de que la memoria histórica no cayera en el olvido, en el abismo del olvido... El libro a partir de viñetas nos ofrece varias historias cuyo eje central es el acto inhumano del asesinato de inocentes por simplemente la defensa de unas ideas. Por un lado se ofrece el relato de Pepica Celda, la hija de un republicano, José Celda, condenado a muerte, quien busca los restos de su padre. ¿Qué mal podían haber hecho personas con cultura como vemos en José, quien amaba la tradición clásica y la cultura griega y se dedicaba, después de la guerra, simplemente a hacer cestas de mimbre en familia? También conocemos la historia de Leoncio Badía, un republicano al que pusieron a trabajar de sepulturero de todos aquellos sentenciados a muerte, a quienes llamaban “los suyos” por simplemente mantener una ideología distinta a la implantada en nuestro país en aquel entonces y tan fuera de razón. A partir de su historia sabemos cómo ayudó a los familiares de los republicanos a guardar un mensaje en botellas así como darles un último y desgarrador adiós.

Sin ningún género de dudas la lectura y contemplación de los dibujos extremece ante una realidad que ocurrió y que, no sólo se ha de conocer por unos cuantos, sino también de estudiar y transmitir a los jóvenes, porque las vivencias más inmediatas nos demuestran que, sólo quien no conoce su historia, la repite, como hoy quiere hacer una juventud desinformada. Sucede únicamente cuando lo que ocurrió de verás se tergiversa y se da una imagen diferente. No hay razón que justifique las atrocidades que cualquier régimen dictatorial realiza, como ocurrió en España con el general Franco. En el libro reseñado vemos y leemos como se aplicaba la banalidad del mal Hannah Arendt al contexto de la represión durante la posguerra. Lo vemos en las viñetas del libro: militares fumando tranquilamente tras arrojar a los ajusticiados a una fosa.

 Esa y todas las demás razones que la acompañan son más que suficientes tanto para leer el libro como para que este año 2025 se celebre la entrada hace cincuenta años en una democracia que nos alejó de esas ideas por las que se condenaban a inocentes a la muerte y que son indefendibles hoy y siempre. 

                            El ministro de propaganda, de Joachim A. Lang

                                            El ministro de propaganda, es una película plenamente histórica, y como tal, apoyada en documentos. No es ni la primera ni será la última de las que proyectan una de las partes más agrias y crueles de nuestra historia reciente, es decir, de menos de un siglo: la Segunda Guerra Mundial desde su comienzo a su final, pero todas son necesarias, y esta vez centrada en una figura más de las aterradoras de este tiempo, Joseph Goebbels La documentación es tal que la historia  que se cuenta en ocasiones está fielmente reflejada en escenas calcadas de documentos audiovisuales. El actor que interpreta al ministro, Josep Goobles, Robert Stadlober, aparece en varias ocasiones leyendo el mismo discurso incitante al odio y revolución de masas mediante su aterradora propaganda que el personaje real dejó grabado. Consiguió mediante una aterradora propaganda: imágenes de multitudes ondeando banderas, películas antisemitas..., que su propósito se cumpliese. Se comprueba una vez más como las ideas de cada pensamiento son modificables según la forma en el que se transmita un mensaje. ¿Cómo fue posible que mediante esa aterradora propaganda de mensajes de guerra antisemitas movieran a miles y miles de personas a inmiscuirse en el mal? ¿Hasta ese punto se influyó en las conciencias anulando el sentido común? Desgraciadamente la respuesta nos la da nuestro más inmediato presente. 

                                                        

El que la historia sea hoy ampliamente conocida no es óbice para que deje de estremecer la crudeza en la toma de decisiones desde la entrada a la misma guerra a la que Hitler incitaba con un enorme deseo que el ministro apoyaba y respaldaba a pesar de propuestas tan inverosímiles y llenas de odio como el exterminio de los judíos y la invasión de Rusia. Se refleja en la expresión del ministro que, a pesar de todo, acató lo planteado. Ver escenas originales en alemán hielan el alma aunque luego en nuestro país se suavice sutilmente al oír la traducción a nuestro idioma. El efecto en la mente es como si hubiese una capa de ficción dando color a unas escenas de dolor en blanco y negro. 

Es difícil aceptar y congela el alma que hayan existido personas de ese calibre de maldad, aunque casi duele más ver lo mismo en la actualidad. Se decían con orgullo que pasarían a la historia y que nadie llegaría tan lejos aniquilando una especie. Es desolador oírlo y responder, como yo hice, que sí sucedería en menos de un siglo después y lo harían los mismos descendientes de aquellos judíos desde Israel con el pueblo gazatí. Qué dolor produce reconocer en una película calcada de la realidad la banalidad del mal en crímenes contra la humanidad buscando poder y dominio. Es duro ver el nulo valor que se les daba a las vidas humanas y lo irrelevante que era acabar con miles de personas y resulta paradójico ver escenas familiares de una familia, la de Joseph Goebbels, supuestamente modelo, y plagada, sin embargo, de traición e infidelidad por parte de los dos cónyuges.

 Justificaban la muerte de madres y niños para que los descendientes no se vengarán y... ¿qué escenas vemos hoy a diario de cualquiera de las guerras en pie hoy en día? Todo se deriva de la misma sinrazón dominante en pensamientos alejados de lo verdaderamente humano. No es posible entender cómo llegó a existir ese fanatismo ante ideas de muerte y llenas de crueldad. No, no es posible entenderlo ni cómo hoy día está ocurriendo casi lo mismo. Dios mío, ¿no aprende el ser humano? Qué dolor... No obstante, este tipo de películas son necesarias para que no caiga la historia en el olvido y se siga repitiendo como hasta hoy...


                                    ¿Es el enemigo? La película de Gila

        Las películas de autor que suelo ver dan diferentes versiones de hechos que normalmente invitan a pensar y cuestionarte esos hechos acaecidos en el tiempo. Algo así me ocurrió con la película dedicada a Miguel Gila: ¿Es el enemigo? de Alexis Morante. Yo era una niña pequeña cuando empecé a verlo en ocasiones por la tele y con lo que sí me quedaba era sobre su constancia de hablar con el enemigo y parar la guerra unas horas. Nunca me hubiese imaginado que esa parodia la traía de experiencias vividas por el mismo en nuestra cruenta Guerra Civil. A lo largo de la película lo descubres pero también lo haces ante una visión de otra cara de cualquier guerra, y debo de exaltar el papel del actor, Óscar Lasarte, interpretando al humorista en su juventud porque su tono de voz está tan trabajada que consigue que el espectador se acerque mucho al humorista y a ese personaje entrañablemente humano que interpreta, y cuyo hecho es más efectivo si llegaste a conocer por la televisión a Miguel Gila. 


Desde el principio se adivina en él a un ser sensible, como los miles y miles que existen en cualquier país en guerra. Vemos en el personaje a un joven inmerso en una vida corriente en la que con sus ocurrencias y dibujos divertía a sus amigos. Desde esta premisa vemos en el film la parte humana de aquella maldita guerra. Le salvóhttps://www.blogger.com/blog/post/edit/4582085716778770354/7976034744969913278 un arma tan invencible como el humor y el buen corazón. 

Me gustó especialmente por eso, por hacernos ver en él que en una guerra lo que abunda son personas normales que se conforman con entender una migaja de los conflictos y lo único que desean es seguir vivos y compartir con sus seres queridos. Desde ese punto de vista es una película tierna sin alcanzar el drama que supone una guerra.

                                Fedérico, Ilu Ros, Lumen, 2021, Madrid


                            Es un hecho, por todos conocido, que todos las figuras célebres que la vida en versión literaria o histórica ha dejado generan libros y libros de estudio, homenaje, crítica, etc. Federico García Lorca fue una de estas personas cuya historia es tristemente conocida, aunque por fortuna, no sólo en la versión trágica de su asesinato, sino también en la tan alta persona que fue. Es algo que se percibe en su obra, en sus escritos, en testimonios de personas que lo conocieron. Es de agradecer que, amén de su creación, lo citado permanece en libros y gracias a ellos se crean otros como el presente, Federico. Simplemente el título le da un valor a nuestro querido poeta. No hay duda que en todo lo que aborde la literatura hay un único Federico y es él, Lorca.

        En este libro la gran dibujante y contadora de historias nos ofrece la vida de Lorca a partir de un prisma desde el que nunca antes nadie miró. La autora conjuga su faceta de pintura con la escritura. Gracias a ella vemos el rostro de cada persona que apareció en la vida del poeta. Se incluyen cartas enviadas y recibidas, poemas, reflexiones, y no es un texto seguido porque en él se intercalan los dibujos y los elementos citados. Por dicha razón la lectura se hace mucho más amena de lo que ya pudiera ser. En cuanto a los tiempos verbales la autora juega con el presente y el pasado acercando la historia, harto conocida y siempre nueva. Una vez más reconocemos a través de este trabajo y gran libro a la persona excepcional que habitaba en Federico García Lorca, lo que como en otros muchos casos acrecienta la sinrazón de esa parte negra de nuestra historia. 

        El libro es válido para quienes ya conocen al poeta y su trayectoria como para quien quiere aproximarse a su su figura y conocerlo. Se disfruta con su lectura y se aprende conjugando lo lúdico con lo académico. Aunque he tardado en leerlo celebro que en su momento me hiciera con este libro. Las joyas no importa que pase el tiempo sin abrirlas y utilizarlas porque su valor no disminuye. Lo importante es tenerlas y tarde o temprano acudir a ellas. Este libro ha sido una prueba para mí.

                     Nada, Carmen Laforet, Clásicos Españoles, El País, Barcelona, 2004

        Es una novela situada en plena época del franquismo, años cuarenta, y me parece una novela desgarradora desde el principio al final y desde cualquier punto de vista.

                Se enmarca en Barcelona donde Andrea, la protagonista, se traslada para estudiar en la Universidad y donde es recibida por unos familiares en cuya casa piensa instalarse. Andrea es una chica sin más familia que la que la acoge y ese primer factor ya marca, en mi opinión, a la protagonista. Yo no quiero ver en el fondo de Andrea reflejada a la autora como, según he leído, muchos lectores fueron propicios a hacer pero sí veo un fondo intelectual perceptible tanto en la autora como en la protagonista. Teniendo en cuenta la época atroz que se vivía tanto en la novela como en la realidad de la autora -hablamos de plena época franquista- es fácil advertir la angustia existencial que se refleja durante toda la novela, en la que vemos una época injusta y represiva representada con todos sus matices.

            Barcelona aparece como una ciudad, recién salida de la guerra, empobrecida y carente de alternativas sobre todo para una mujer, lo que se distingue desde la primera página en la vida desesperanzada y sórdida que halla Andrea. Es obvio que en cada época y cada lector hará una lectura diferente. En lo que a mí respecta puedo decir que desde la primera página he sentido el gran desazón en el que se ve inmersa Andrea y por supuesto hoy se lee como inconcebible ciertos hechos cotidianos reflejados en la novela.

            Ella, como una joven intelectual, llega cargada de sueños y esperanzada ante una vida por el momento desconocida y con solo cruzar el umbral de la calle Aribau todo se transforma en una pesadilla. Hoy día la familia con la que se encuentra nos parecería una grotesca caricatura pero, al parecer en aquella época no era inusual encontrar componentes tales como una abuela entrada en años casi totalmente ida. En esta señora veo representada a la típica mujer inculta e iletrada de finales del siglo XIX que se dejó llevar por los acontecimientos que le presentaba la vida llegando a su vejez con una incapacidad latente desde el primer momento de distinguir cualquier hecho a su alrededor. Esa misma impresión es la que se percibe en Andrea. Tras esa señora hay una aparición de personas que aumentan el desaliento de Andrea. Su tía Angustias es el prototipo de mujer de los años cuarenta marcada por un machismo y una incultura perceptible desde su aparición. Ese personaje marca drásticamente la época vivida aunque, en general, toda la familia. Vemos en ella el carácter de una época marcada por un desconocimiento extendido en toda la sociedad de entonces que incentivaba sobre todo a las mujeres. Angustias responde a esos parámetros. Es ella la que le plantea a Andrea la vida allí como un horror que tendrá que acatar por su condición de mujer.

        Me ha llamado la atención la figura de la criada en una familia en la que no sobresale el dinero. De hecho, se advierte que hay falta de él. ¿Cómo pagaban a esa señora que responde a los parámetros femeninos generales de entonces?

        Juan y Román son los tíos de Andrea y los dos representan una imagen lamentable tanto de los hombres de esa época como del comportamiento mostrado que desde el primer momento me ha hecho estremecer. Juan está casado con Gloria a la que maltrata. Ese punto hace difícil leer la novela cuando da la impresión (y por desgracia la correcta) de que el hecho de que un hombre maltratara a una mujer era tomado como algo cotidiano y normal. Desde la primera aparición de Román ocurre eso con su cuñada y no pasa nada. Gloria representa de nuevo a la mujer joven, madre de familia, sumisa y empequeñecida hasta la nada por la sociedad. Es lamentable porque hasta a Andrea no le extraña durante toda la novela que sea golpeada brutalmente por su marido. Juan y ella tienen un niño en el que yo he visto representado un hombre del futuro con las mismas características que vemos retratadas en su padre y su tío. Como detalle incomprensible tienen también un perro, un gato y un loro, lo que aumenta la sinrazón de esa familia en la que se respira un ambiente insostenible.

        En Román y en Juan se advierten puntos buenos y favorables como es el trato ocasional de Román con Andrea. Hoy es inconcebible dar el mínimo atisbo de trato favorable a aquel que se sabe maltratador e incluso Andrea reconoce en Román a un ser fascinante.

        Andrea encuentra en la Universidad un escape al calvario que tiene en la casa de su tía, aunque allí ella se siente empequeñecida ante sus compañeros. Esa sensación está ejemplarmente plasmada teniendo en cuenta de donde proviene Andrea. Conoce a Ena, una chica con la que entabla una sincera amistad. Ena representa la otra cara de la época. Pertenece a una familia culta y en ella no aparece ningún tipo de las excentricidades usuales en los familiares de Andrea y, por desgracia, típicas de la época. Ena será quien al final la saque de esa angustia ofreciéndole irse a estudiar con ella a Madrid.

        La violencia también entre los hermanos era, según vemos en la novela, algo cotidiano. “Gloria por la tarde me enseñó las señales de la paliza que había dado Juan la noche antes y que empezaban a amoratarse en su cuerpo.”

                                            

En esta novela se ven hechos que hoy constituyen acoso y en aquella época era normal como:

-¿No te da miedo andar tan solita por las calles?

No le contesté

-¿Eres muda?

-Prefiero ir sola -confesé con aspereza.

-No, eso sí que no, niña… Hoy te acompañó yo a tu casa… En serio, Andrea, si yo fuera tu padre no te dejaría tan suelta.

Creo que sobran los comentarios tras leer este diálogo.

    El hambre, que tanta gente pasó en aquella época, también aparece a lo largo de la novela en Andrea ya que tiene que alimentarse de la exigua pensión que recibe. “Los últimos días del mes los pasé alimentándome exclusivamente del panecillo de racionamiento que devoraba por las mañanas.”

        Ena hace amistad con Román, personaje deleznable, y yo desde mi lectura de mujer del siglo XXI no lo puedo entender aunque es claro que hay que remontarse a la época y a las circunstancias imperantes. La muerte o suicidio final de Román se puede interpretar como el deseo de la autora de poner fin a esa época desoladora e injusta a lo que sigue la huida de Andrea a Madrid.

        Desde luego la novela es el perfecto retrato de una época penosa dada la situación dictatorial vivida. La autora consigue conducir al lector hasta el final gracias a su narración y el punto de vista que se percibe que ella sostenía que es de alguna manera el de Andrea. Es una manera de conocer un tiempo que hoy día no tiene ningún sentido. Es fácil distinguir como era todo impuesto sin permitir ni la menor posibilidad de mirarse dentro. Un ejemplo lo he visto cuando la temida y terrible Angustias se va a mitad de la novela. Es obvio que ella descubre algo en ella misma, en su pasado que le hace salir un poco de ese tipo de persona agrio y amargado que representa desde el principio, así como Román cuando se va, aunque me he preguntado yo con qué dinero, cómo y adónde.

        La novela es el reflejo de una época llena de incertidumbres y angustia, y me pregunto yo como si habiendo sido galardonada con el premio Nadal en 1944 siendo incluso la primera en recibir ese premio no llegaba el cambio de la sociedad antes. La novela sería leída por personas intelectuales, seguramente solo hombres en aquella época, pero cómo viendo el atraso social no se avanzaba. Son muchas preguntas las que surgen tras terminar la novela y me imagino que son totalmente diferentes las mías a las que surgirían a los lectores de otras épocas. Como conclusión final diré que es muy, muy dura y difícil de leer y desde luego el título es perfecto.

                                   

                                    Presentes, Paco Cerdà, Alfaguara, Madrid, 2024 

Nunca dejará de haber libros que ofrezcan diferentes perspectivas de la negra historia a la que condujo la Guerra Civil en España. Son historias que se cuentan bajo un mismo prisma harto conocido. Ahora bien el punto de vista siempre varía y nunca se debe admitir como algo normal que tenía que ocurrir . Algo así me ha ocurrido con la lectura de Presentes

                                                        

Es un ensayo que a partir del recorrido que le otorgaron al cadáver de Primo de Rivera desde Alicante a Madrid, nos hace sabedores de diversos hechos ocurridos durante esa oscura etapa posterior a la Guerra Civil que, como todos saben, era una dictadura llamada franquismo. Aunque la historia sea conocida ser consciente de hechos ocurridos en aquella historia negra de España estremece a cualquiera y, sobre todo, a personas como yo alejadas de la investigación. Este libro es uno más que prueba que la Guerra no acabó en el 39. No es un libro fácil de leer. Conocer esa cantidad ingente de tragedias no deja indiferente a nadie. El hecho de utilizar el presente en la mayoría de los relatos incide en la afectación de lo leído acercándolo al lector. No es fácil digerir una vez más que todas esas atrocidades tuvieron lugar aquí también y no hace ni un siglo de ellas. Corresponde todo a una mentalidad hoy retrogada, que bajo el sentido común no se puede justificar, aunque hoy estamos viendo y conociendo en el día a día hechos similares en cualquier guerra de las que están ocurriendo en nuestro más inmediato presente. Es un libro, como tantos otros, difícil, pero necesario. 

                                                

Hemos de ser conscientes que también aquí, en nuestro país, tuvo lugar la crueldad más absoluta bajo criterios hoy insostenibles como simplemente una manera diferente de pensar o la defensa de unos principios razonables. Duele conocer mediante la lectura que personas corrientes como pueden ser dos vecinos acabaran muriendo de la manera más atroz. Cada capítulo son los diez días que siguió el recorrido del cadáver de José Antonio y dentro de cada uno en diferentes epígrafes se cuentan diferentes historias que no tendrían que haber tenido lugar y que duelen. No hay nada ni ningún personaje que sobresalga más que el recorrido de José Antonio. De hecho, muchos de los apartados se titulan con el nombre, nunca el apellido, haciendo así participe al lector. No puede faltar en este recorrido Miguel que identificamos en las primeras líneas con nuestro gran poeta. Este libro constituye un homenaje para todas aquellas personas que se vieron sometidas a atrocidades injustas e injustificables a causa de una guerra, como todas, sinsentido, y la última frase del libro lo sintetiza de forma magistral: “Quede este canto como recuerdo de tantas vidas perdidas de aquel país echado a perder.”

                                                                



Empiezo con el libro de Luis Amat, Per la llibertat, leído en la versión en valenciano y por dicha razón la reseña está en esa lengua que me gusta y disfruto.


               Per la llibertat, Luis Amat Vidal, Ldf, Editorial Libros de frontera, 2024, Alicante


Per la llibertat 
és l´última novel·la que he llegit i ho he fet en versió valenciana després d´anar a la presentació d´esta. La lectura ha sigut apassionant. He gaudit amb ella, però també he patit. És una historia completa que t´atrapa i no et deixa. Vius la trama amb els personatges, des de l´amor de Carlos i Paula fins la lluita de classes que els embolica i s´interposa entre ells. Comences a llegir-la i no pots parar. En tot això l´unica cosa no bona és que l´acabas abans de lo que voldrias. Et manté alerta tot el temps i en cada línea et preguntes què passarà ara. L´emoció durant tota la lectura es manté sense atur i per si fous prou t´assabentes i coneixes una part de la història d´Alacant que és molt possible que desconegues i la vius al costat dels personatges caminant pels mateixos carrers que hui, si vius a Alacant com jo, potser ho fas. És per això una novel·la que encara que està ambientada en el segle XIX la sents a prop, coneixes bé els llocs per on es mouen les personatges i et permet estimar i odiar tal com fan els mateixos.
                                            


A més, la lectura és fa fàcil i connecta amb tu, perquè els capítols són cortos i això a vegades s´agraix molt. Mai et canses de llegir. L´original està escrit en castellà però, la traducció que va fer el Servei de Llengues de la UA s´agraïx també perquè, com van dir en la presentaciò, en eixe temps i a Alacant fins i tot llegint-la en castellà s´escolta el valencià com a llengua pròpia, com la llengua de la terreta. Per això mateix també ha sigut tot un plaer llegir-la en valencià. Gràcies Luis Amat per escriure-la.


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